En la entrada de la semana pasada, vimos la genial herramienta que las redes sociales son para la divulgación del conocimiento histórico. Pero, como dejamos caer el otro día, en estas décadas de vertiginosa revolución digital el ser humano ha creado un gran número de tecnologías digitales, las Nuevas Tecnologías, que han revolucionado por completo nuestra forma de vivir y de entender el mundo. En lo que respecta a nuestro campo, dividimos estas tecnologías en tres niveles:
1. TIC. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Son las herramientas digitales que empleamos tanto para la elaboración y tratamiento de la información como para su comunicación. La televisión, las redes sociales, los blogs, los periódicos digitales, los archivos digitalizados, los videojuegos...
2. TAC. Las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento. Si las usamos correctamente, algunas TIC podrán devenir en TEP. Son aquellas herramientas que sirven de plataforma para un aprendizaje y enriquecimiento muto de sus participantes.
3. TEP. Son las Tecnologías del Empoderamiento y la Participación. Herramientas como la red social Twitter se ha transformado no solo en un lugar donde la gente comparte su vida y se pelea por tonterías, sino en foros públicos donde la gente comparte sus ideas y conocimientos, desde la divulgación hasta el debate político o de cualquier tema imaginable. Las redes sociales se han convertido en vehículos de participación ciudadana, jugando un rol fundamental en todo tipo de acontecimientos sociales y políticos. En España, la primera gran movilización social en la que estas herramientas jugaron un rol decisivo fueron las protestas del 15-M, en 2011.
Pero centrémonos en la Historia. Las herramientas digitales acompañan a los historiadores en todo el proceso de producción y divulgación histórica. Empecemos con las fuentes. Las fuentes históricas pueden ser, grosso modo, de dos tipos, primarias y secundarias. Siendo las secundarias el propio conocimiento científico generado por los historiadores en forma de libros, artículos, conferencias..., las primarias pueden dividirse, también grosso modo, en arqueológicas y literarias.
En este ámbito, las TIC han supuesto una verdadera revolución. En lo que respecta a las fuentes primarias. Multitud de archivos, bibliotecas y museos de todo el mundo van subiendo, día a día, sus colecciones a sus páginas web, creando catálogos digitales que sirven no solo a los historiadores en sus investigaciones, sino que ponen este valioso patrimonio a disposición de todo el planeta, que puede verlo desde la comodidad de su casa. En España, destacan la Biblioteca Digital Hispánica, versión online de la Biblioteca Nacional de España; PARES, el Portal de Archivos Españoles, donde es posible consultar los fondos de los once archivos históricos de titularidad estatal; y CERES, repositorio de la Red Digital de Colecciones de Museos de España, donde es posible contemplar artefactos y objetos de todo tipo procedentes de decenas de museos españoles. En la Región de Murcia destaca el Proyecto Carmesí, que ha digitalizado y subido a la Red fuentes primarias procedentes de varios archivos regionales y municipales, así como colecciones privadas, de nuestra provincia.
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| Achonero en el desfile del Entierro de la Sardina. Fuente: fotograma de una película casera subida en el repositorio de Proyecto Carmesí. Murcia, década 1970-1979. Autor desconocido. |
Las Nuevas Tecnologías, han cambiado nuestra forma de vivir y de comprender el mundo y, por su puesto, nuestra forma de hacer y divulgar la Historia. Es tarea de las nuevas generaciones de historiadores la de formarse en el manejo de estas herramientas para garantizar a la sociedad la producción y difusión de conocimiento histórico con la máxima calidad.


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