En esta última entrada descubriremos un aspecto más de nuestro querido cementerio municipal. Hablaremos del cementerio como un lugar de memoria, de memoria histórica. Pero, ¿qué es la memoria histórica?
Hay tantas formas de entender la memoria histórica como historiadores la han tratado. Me gustaría ofreceros mi propia visión sobre la memoria histórica.
HISTORIA Y MEMORIA HISTÓRICA
En primer lugar, cabe distinguir dos conceptos, historia y memoria. La Historia es la disciplina que trata de reconstruir el pasado de la Humanidad de la manera más objetiva posible. Tras décadas de desarrollo de la disciplina, los historiadores sabemos que nunca vamos a conocer el pasado tal cual fue, porque éste ya no existe. No obstante, el pasado nos ha dejado unas pistas, las fuentes, que el historiador toma para su investigación. No solo estamos condicionados por las fuentes preservadas, también por nosotros mismos, por nuestras circunstancias: intereses, ideología, formación previa, herencia cultural... Siendo conscientes de sus limitaciones, los historiadores investigan el pasado no con objetividad, sino con una pretensión de objetividad, utilizando un método, el método histórico.
El otro concepto es el de memoria. La memoria no es objetiva, ni busca serlo. Es el recuerdo o relato que sobre la Historia tienen los individuos. La memoria puede ser individual o colectiva, y hay tantas memorias colectivas como colectividades hay en las sociedades humanas: memoria familiar, local, regional, nacional, de clase, de género...
Esta memoria histórica puede ser tanto de acontecimientos de nuestro pasado más próximo, como de otros lejanos en el tiempo. La memoria es una herencia, transmitida de generación en generación, y que se encuentra afectada por distintos actores. En el caso de la Contemporaneidad, quizá el más importante sea el Estado.
Tras las revoluciones liberales, en Europa aparecieron numerosos Estados-nación. Derribado el barniz religioso con que las monarquías absolutas habían legitimado su gobierno, la burguesía dominante de los nuevos países europeos tuvo que elaborar una ideología, el nacionalismo, que diera sentido a la creación de los nuevos países y cohesionara a la sociedad. Así aparecieron los símbolos nacionales, como la bandera, el escudo, la gastronomía o la indumentaria "tradicional", así como la elaboración de una Historia nacional, que rastreara en el pasado los orígenes de la nación. Los mitos se buscaban tanto en el pasado más remoto (Viriato, asedio de Numancia) como en el más reciente (Trafalgar, Guerra de Independencia, Agustina de Aragón).
El discurso nacionalista era lanzado a las masas a través de distintas vías. Primeramente a través de la educación, pero también mediante el nombre de las plazas y las calles, la erección de monumentos, panteones y mausoleos donde se honraran a los "héroes de la patria", las fiestas nacionales...
Sin embargo, cuando en España hablamos de memoria histórica nos referimos a otra cosa, ¿no? "Memoria histórica" es un concepto polisémico. Aunque a día de hoy en numerosos países del mundo se goce de un sistema democrático y de una relativa paz, interna y externa, si echamos la vista atrás la situación actual en España y Europa es una anomalía histórica, algo excepcional. La Historia se encuentra salpicada de sangrientos conflictos donde un bando no solo derrota al contrario físicamente, sino que también se encarga de ofrecer a la posteridad el relato de los hechos acaecidos. Para estudiar las Guerras Púnicas, solo contamos con la versión de los vencedores, los romanos, que nos han transmitido su versión del conflicto. En este sentido, la memoria histórica consiste en el ejercicio por parte de distintos actores sociales (historiadores y divulgadores, activistas, el propio Estado...) para dar voz a los vencidos, a los represaliados, y restaurar su recuerdo, su memoria, borrada por los vencedores.
CUANDO HABLAMOS DE MEMORIA HISTÓRICA EN ESPAÑA
En España, entre 1936 y 1939 se libró una sangrienta Guerra Civil que enfrentó a los partidarios del gobierno del Frente Popular -republicanos, nacionalistas vascos y catalanes, socialistas, comunistas y anarquistas- contra los partidarios de una Junta Militar que contaba con el apoyo de grupos fascistas, monárquicos, conservadores y de la alta jerarquía eclesiástica. La Unión Soviética y México apoyaron a la República, la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini a los sublevados. La guerra, plagada de crímenes cometidos por ambos bandos, causó alrededor de un millón de muertos.
Los militares sublevados contra la República terminaron venciendo en 1939, implantando una feroz dictadura dirigida por Francisco Franco hasta su muerte, en 1975. Desde 1936 hasta la década de 1950-1959, el régimen de Franco llevó a cabo un intenso programa de represión que provocaría la desaparición de 120 000 personas, el fusilamiento de 50 000 y el exilio de medio millón de republicanos españoles, algunos para no volver nunca.
Durante los cuarenta años de Franquismo, el Estado español se encargó de hacer justicia con los represaliados por los republicanos, juzgando a los criminales y exhumando las fosas comunes de "nacionales", dándoles sepultura digna.
Además, el Franquismo elaboró un relato histórico de la memoria del conflicto en el que se contaba que la Guerra Civil, "la Cruzada", había enfrentado a la España contra la "Anti-España", formada por rojos, ateos y judeo-masones, que querían destruirla. El aniversario del golpe de Estado, llamado "Alzamiento Nacional" (18 de julio) fue elevado a fiesta nacional, y numerosas calles y plazas se rebautizaron como "avenida del Generalísimo", "plaza del Caudillo", "avenida José Antonio Primo de Rivera", "avenida 18 de Julio", "calle de Arriba España"...
Con la llegada de la Democracia, llegó el olvido. En 1977, la Ley de Amnistía concedió la Libertad para los presos políticos de la dictadura a cambio de que no se investigaran y juzgaran los crímenes del Franquismo. Ley de Punto Final. Borrón y cuenta nueva.
Durante décadas, la sociedad española aceptó esto. "Hay que mirar hacia el futuro", "lo pasado, pasado está". Pero los gritos que desde las cunetas gritaban los represaliados por toda la geografía española se iban haciendo más y más fuertes.
En el año 2000, comenzaron las exhumaciones de represaliados por el Franquismo por Emilio Silva, nieto de un republicano fusilado que se propuso buscar el cadáver de su abuelo, oculto en alguna fosa del municipio leonés de Priaranza del Bierzo (León). Tras su caso, cada vez más familias de represaliados se movilizaron para buscar los restos de sus seres queridos, recibiendo el apoyo solidario de gran parte de la sociedad. En el mismo 2000 nacía la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
El apoyo del Estado se hizo de rogar. No fue hasta 2007 cuando el Congreso de los Diputados aprobó la Ley de Memoria Histórica, comprometiéndose a recuperar la memoria de los republicanos, colaborando en la exhumación de los represaliados y en la eliminación de monumentos y calles franquistas. En 2013, el Ejecutivo de Mariano Rajoy dejó sin efecto la Ley al no destinarle partida presupuestaria alguna, aunque con la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa la financiación regresó, y actualmente el Gobierno trabaja en una nueva ley, más ambiciosa, la Ley de Memoria Democrática, que completará y blindará lo estipulado en la de 2007. El nuevo Ejecutivo manifestó su compromiso con la memoria exhumando a Franco del Valle de los Caídos, en octubre de 2019.
MURCIA. GUERRA Y REPRESIÓN
El golpe militar de julio de 1936 fracasó en toda la provincia de Murcia. En la capital, las milicias de partidos y sindicatos obreros rodearon el Cuartel de Artillería Jaime I para impedir cualquier intentona golpista y grupos de milicianos armados se hicieron pronto con el control de la ciudad.
La provincia se mantuvo en manos republicanas hasta marzo de 1939, y se mantuvo alejada de la línea de frente durante toda la guerra. La ciudad de Murcia no contaba con ninguna importancia militar ni estratégica. Así, mientras los aviones italianos y alemanes bombardeaban plazas como Alicante, Cartagena o Águilas en Murcia se vivió cierta calma durante todo el conflicto. Es por ello que se convirtió en una plaza fundamental para la retaguardia republicana.
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| Despedida en la Estación de El Carmen de un convoy de 90 carabineros republicanos. Autor: Sáez, 1 de agosto de 1936. Fuente: Archivo ABC. |
Los murcianos de la capital nutrieron al Ejército Popular de la República con dos brigadas, la 6ª y la 20ª, y la ciudad se convirtió en un punto fundamental en el sistema sanitario militar republicano con cuatro hospitales de sangre instalados en el Instituto de Enseñanza Media (hoy Lco. Cascales), el Colegio Marista del Malecón, el Casino y la Universidad de Murcia, convirtiéndose la actual Facultad de Derecho en el Hospital Universitario Federica Montseny, en honor de la ministra de Sanidad. Estas instalaciones fueron utilizadas en su mayoría por voluntarios de las Brigadas Internacionales.
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| Cuando la Facultad de Derecho era el Hospital Federica Montseny. Autor: Hans Landauer, 1937. Fuente: Tudmur. |
Murcia se rindió sin resistencia a las tropas franquistas a finales de marzo de 1939, en la llamada Ofensiva Final. Una vez tomada la ciudad, comenzó la represión.
En la provincia de Murcia hubo once campos de concentración. Nueve ubicados en distintos municipios de importancia (Archena, Cieza, Caravaca de la Cruz, Jumilla, Lorca, Moratalla, Mula, San Javier y Totana), y dos grandes sistemas concentracionarios en Cartagena y la propia Murcia. En Murcia funcionaron como centros de represión los conventos de las Claras, las Isabelas y las Agustinas, además de la Cárcel Provincial (hoy Cárcel Vieja).
En esos años se escribieron las páginas más negras de la historia del Cementerio de Nuestro Padre Jesús. Cientos de personas fueron fusiladas en las tapias del cementerio, enterradas en cinco grandes fosas comunes. Entre los asesinados se encontraba Fernando Piñuela, alcalde socialista de Murcia entre 1936 y 1937 (que consiguió salvar la mayor parte del patrimonio artístico religioso de la ciudad concentrándolo en la Catedral y custodiándola con hombres de su confianza) y muchos brigadistas enfermos que no pudieron escapar con sus compañeros en 1938.
Así quedaron las cosas hasta la Transición. Excepcional y afortunadamente, no se tuvo que esperar hasta los 2000 para reparar la memoria de estas víctimas del Franquismo. Al menos en parte. En 1979, fueron exhumados los restos de 377 republicanos y de 150 brigadistas. Los primeros fueron enterrados en el Panteón de los Caídos por la Libertad; los segundos en el Panteón de las Brigadas Internacionales.
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| El panteón de los Caídos por la Libertad el 14 de abril de 2018. Autor: José Luis López Mesa. Fuente: tercerainformacion.es |
Año tras año, en fechas como el 14 de abril, el Cementerio de Nuestro Padre Jesús se ha convertido en un espacio de memoria de los represaliados del franquismo, concentrándose diversos colectivos sociales en torno a ambos monumentos, para recordar y reivindicar la memoria de los que cayeron en su lucha por la República y la Democracia.
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| Detalle de la vista frontal del panteón de las Brigadas Internacionales. 19 de octubre de 2020. Imagen propia. |
BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA
- Pérez, A. (2 de diciembre de 2007): Memoria u olvido. La Verdad de Murcia. Recuperado de: https://www.laverdad.es/murcia/20071202/murcia/memoria-olvido-20071202.html
- Entrada en Región de Murcia Digital dedicada al Alzamiento Nacional: https://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,373,m,1915&r=ReP-27045-DETALLE_REPORTAJESPADRES (consultado el 24/01/2021)
- Entrada en Región de Murcia Digital dedicada a la Guerra Civil: https://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,373,m,1915&r=ReP-27076-DETALLE_REPORTAJESPADREs (consultado el 24/01/2021)
- Cantonioluis (pseudónimo) (30 de marzo de 2018): 7 Lugares de Memoria Histórica de la Región de Murcia. Tudmur (asociación dedicada a la divulgación de la Historia, Patrimonio y Cultura de la Región de Murcia). Recuperado de: http://tudmur.es/7-lugares-de-memoria-historica-de-la-region-de-murcia
- Peñalver, V. (14 de abril de 2018): Las asociaciones de memoria histórica de Murcia hacen un homenaje a los republicanos fusilados en el cementerio de Espinardo. ElDiario.es. Recuperado de https://www.eldiario.es/murcia/politica/asociaciones-murcia-republicanos-cementerio-espinardo_1_2171741.html
- Hernández de Miguel, C. (2019): Los campos de concentración de Franco. Barcelona, España: Ediciones B.
- elDiarioMurcia (pseudónimo) (15 de abril de 2019): La II República recibe honores en Murcia y Cartagena. ElDiario.es. Recuperado de: https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/ii-republica-recibio-murcia-cartagena_1_1598655.html
- Mikel Herrán, PutoMikel (27 de septiembre de 2020): Memoria y estatuas (vídeo de YouTube). Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=9iODXBSghd8













