En esta segunda entrada del blog realizaré un ejercicio de microhistoria, esa bella rama de nuestra disciplina que consiste en conocer el pasado a través de las personas en cuanto a individuos, estudiando sus alegrías y sus penas, su vida y su obra, siempre que nos lo permitan las fuentes, claro. Nuestro protagonista, enterrado como no podía ser de otra forma en el Cementerio de Nuestro Padre Jesús, es uno de esos murcianos que vivieron en la apasionante Murcia del XIX. Fue un hombre culto, erudito, reconocido por sus paisanos en vida, pero olvidado por los murcianos de hoy: José Pío Tejera.
Apuesto que el 99% de las personas que me lean no sabrán quién es este hombre. La mayoría de murcianos conocemos a los personajes ilustres de la localidad sin conocerlos, esto es, a través de las calles y plazas de Murcia. Así, tenemos noticias de José Martínez Tornel, el marqués de Corvera, Acisclo Díaz, Ricardo Gil, Jara Carrillo... por nuestro callejero, pero sin saber nombrar siquiera la profesión o la época que les tocó vivir. De este modo, mis lectores más callejeros, habrán reconocido a Pío Tejera como una calle más del barrio de San Antolín.
Pero, ¿quién era este hombre? Y sobre todo, ¿qué tiene que ver con el cementerio? Pues antes que nada, Pío Tejera es mi tatarabuelo. Es, hasta donde yo sé, mi primer antepasado directo en ser enterrado en el cementerio de Nuestro Padre Jesús, en 1902, a los diecisiete años de ser inaugurado.
En mi familia el recuerdo de Pío Tejera ha estado siempre presente. Mi bisabuela, Manuela Tejera Sánchez -a quien su familia desheredó por amancebarse con un hombre, mi bisabuelo Ramón, pero esa es otra historia- le hablaba mucho de su padre a su hijo, mi abuelo Ramón, que no conoció, puesto que nació justo treinta años después de su muerte. Ramón le contó la historia de su abuelo Pío a mi padre, que hace unos años trató de investigar más sobre la figura de Pío Tejera. Nuestra familia ha conservado algunos materiales de interés, como su testamento y una fotografía de él, acompañado de su mujer, Dolores. En el transcurso de sus averiguaciones mi padre rescató documentos de gran interés, como un ejemplar del número 168 de la revista "Cartelera Murciana", correspondiente a la semana del 17 al 23 de junio de 1963, conteniendo una de sus páginas, en la sección "Excelentes caballeros murcianos" un artículo dedicado a la vida y obra de Tejera. Pero vayamos al grano.
José Pío Tejera y Ramón de Moncada nació el 5 de mayo de 1846 en Murcia, en el seno de una familia acomodada. No tuvo ningún título nobiliario, pero por familia materna, estaba emparentado con Luis Antonio de Belluga y Moncada, el conocido Cardenal Belluga (1662-1743).
Pío Tejera llegó a licenciarse en las carreras de Derecho y Filosofía y Letras. Su desahogada situación económica le permitió dedicarse a la lectura y la escritura.
Fue estrecho amigo y colaborador del aristócrata y erudito murciano Enrique Fulgencio Fuster y López, V Conde de Roche (1845-1906), con quien escribió y publicó, en 1884, "Saavedra Fajardo, sus pensamientos, sus poesías, sus opúsculos", una obra sobre el diplomático murciano que se valió el reconocimiento de la crítica tanto murciana como madrileña.
Por esos años Pío Tejera contrajo matrimonio con una tal Dolores Sánchez, con la que tendría nueve hijos: Carmen, Dolores, Antonia, Josefa, José Pío, Enrique, Manuela, Mercedes y Catalina.
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José Pío Tejera con su mujer, Dolores Sánchez (circa 1880) Fuente: recuerdo familiar. |
La obra de Pío Tejera, como la de muchos de los eruditos murcianos de su época, se centra en temas regionales y locales. Así, encontramos el "Diccionario de Autores Murcianos", "Murcia fue así", "Guía nueva de Murcia", "Los Cuatro Santos de Cartagena", "La Bella Catedral de Cartagena" y su obra más célebre, la "Biblioteca del Murciano", donde realiza una extraordinaria compilación de toda la producción literaria de la región de Murcia desde la Edad Media hasta su época, obra que fue premiada por la Biblioteca Nacional de España en 1896. Cabe destacar que colaboró en diversos periódicos, tanto como cronista como para publicar algunas poesías, de temas murcianos.
Marcelino Menéndez Pelayo, uno de los gigantes de las letras españolas, y a quien Pío Tejera tuvo la oportunidad de conocer cuando éste visitó Murcia, dijo del murciano: "poeta fácil e ingenioso escritor castizo con dejes de sabor arcaico. Pocos han escrito el idioma castellano como él escribió. Leyendo a Tejera se leen los autores del Siglo de Oro el cual está íntimamente familiarizado con ellos".
José Pío Tejera falleció en Murcia el 6 de octubre de 1902. El Ayuntamiento de Murcia pagó, en homenaje al escritor, la tumba donde reposan sus restos, en el Cementerio de Nuestro Padre Jesús.
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| Lápida de José Pío Tejera, en el Cementerio de Nuestro Padre Jesús (Espinardo, Murcia). Fuente: elaboración propia. |
La vida y obra de José Pío Tejera merecerá la valoración que merezca. El bueno de Pío hubo de tener su opinión. Los que le conocieron, también, así como los que han leído su obra. Yo, que ni lo conocí ni he leído su obra (aunque esto último prometo hacerlo en algún momento de mi vida) solo puedo decir que, si en su época fue conocido, en la Murcia de 2020 es un completo desconocido. Que el olvido es justo o no lo decidirá cada cual cuando lea lo que escribió. Prueba de este olvido no es solo que nadie de mis coetáneos sepan de su existencia. Pío Tejera tampoco existe en Internet. Su presencia digital es prácticamente nula, lo que deriva en que mis fuentes para este artículo se hayan visto reducidas a un par de artículos que mis familiares han guardado con celo y alguna referencia fugaz en un par de artículos en Internet dedicados a otros personajes.
Pío Tejera ha sido olvidado por los murcianos, pero en mi familia ha sido elevado a mito, una suerte de divinidad doméstica romana del siglo XIX. Aunque mi bisabuela fuera repudiada y desheredada por su madre por compartir hombre con otra mujer en aquella época del amor libre que fue la Segunda República, la desclasada bisabuela Manuela, habló a sus hijos y nietos de las hazañas de su padre, que escribió tal o cual libro, descendía del Cardenal Belluga y fue, junto al Conde de Roche, el primer murciano en veranear en la Torre de la Horadada (el aristócrata compró al Estado una torre vigía abandonada y desamortizada a mediados del XIX y la reconvirtió en su casa de veraneo, hoy día en manos de sus descendientes y símbolo de la citada localidad del sur de Alicante).
El Cementerio de Nuestro Padre Jesús no es solo un almacén de huesos en forma de tumbas, panteones y osarios. Nuestro cementerio es un repositorio enorme de seres humanos, cada uno con una historia, con un relato del mundo que le tocó vivir, de la Murcia que conocieron. La historia de Pío Tejera es la historia de un hombre rico y que, aunque relevante en su tiempo, no consiguió pasar a la posteridad de la forma que lo hicieron otros de sus coetáneos. Su persona sigue siendo un misterio para los murcianos de hoy. Mientras tanto Pío descansa ahí, en nuestro cementerio, como tantos otros, esperando a que contemos su historia.
Bibliografía
- López, J. (1963): Excelentes caballeros murcianos: d. José Pío Tejera. Cartelera murciana, 163 (1): 10.
- Díez de Revenga, F. (2012): Enrique Fuster, Conde de Roche. Aristocracia y cultura. Revista de Estudios Filológicos, 23 (1): sin número.



Yo si conozco su historia, pues mis hijos son descendientes de el , también mi suegro me conto su historia, José Pío era su abuelo, y transmitiré toda la información que tengo sobre el a mis hijos, para que no lo olviden,pero como tú has dicho en internet hay muy poca información sobre el .
ResponderEliminarBuenos días, buscando otra cosa me he encontrado con esta entrada. Tiene usted mucha información sobre Pío Tejera en la prensa de la época, que puede buscar en la página web del Archivo Municipal de Murcia. https://www.archivodemurcia.es/p_pandora4/index.vm?view=hemeroteca&lang=es
ResponderEliminarUn saludo.